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martes, 7 de enero de 2014

El último día de un Año y el primero del siguiente

Un artículo producto de mis profundas (o a lo mejor no tan profundas) reflexiones, el cual me ha servido muchísimo para ayudarme a hacer los esfuerzos necesarios, paso a paso, para mejorar, labor tan grande que  sin duda va a durar toda la vida.
Publicado por MyHeritage.
http://goo.gl/X2lgsa

El Último Día de un Año y el primero del siguiente…
Nos ha encantado la manera en la que Mercedes Olivares de Ardiles ha colaborado con nosotros y nuestro blog durante el 2013. Con su siempre buena disposición a ayudar a toda persona que requiera de motivación o buenas ideas para comenzar (o seguir) su investigación familiar, Mercedes escribe este primer post del año. Gracias por todo, Mercedes! :)
Siempre este día ha encerrado una magia para mí, la forma en que el último día del año se enlaza armoniosamente con el primero del año próximo. Fin e inicio. Cierre y apertura. Muerte y vida.
Término y comienzo. Partida y llegada…. Se conjuga armoniosamente lo uno con lo otro, pasamos del presente año al que se inicia con abrazos, buenos deseos, alegría y música…Muchos también, dolorosamente, pasan de uno al otro con penas, frustraciones y desencanto.
Sea cual fuere el caso, es el momento ideal para hacernos una serie de preguntas, interrogantes que en múltiples oportunidades y para muchos de nosotros mejor sería ignorar pero que precisamos saber.
Es costumbre en nuestra familia escribir nuestras metas en este día y compartirlas con el grupo familiar, a la vez que evaluamos las metas propuestas pare el año que termina y analizamos nuestros logros. Las dividimos en metas espirituales, temporales, académicas, intelectuales. Las anotamos en detalle y “tratamos” de lograrlas durante el año.
Cuando evaluamos vemos nuestra realidad y nos damos cuenta que no siempre hemos logrado todo lo propuesto, pero que si nos acercamos bastante.
“¿No es mejor acaso apuntar mi lanza a la luna y herir solamente a un águila que apuntar mi lanza al águila y pegarle solamente a una roca?”. Og Mandino
No somos una familia perfecta, de hecho, distamos mucho de ello, pero nos esforzamos por progresar y hacer las cosas en la mejor manera posible. Y esta es una buena medida para ayudarnos a ello.
Las empresas hacen sus balances e inventarios, tan necesarios para evaluar el año, saber de las pérdidas o ganancias, de los activos y pasivos. Y con estos resultados enfrentar el próximo año. A veces los contables se llevan las manos a la cabeza tratando de encontrar las diferencias que a de tanto en tanto se producen, y hacer que todo calce perfectamente. Los empleados hacen largas listas de productos en existencia, en un tedioso trabajo de nunca acabar. Y por fin las cifras están listas, y el balance está terminado. De acuerdo a los resultados serán las estrategias a utilizar en el año que comienza.
Del mismo modo, cual si de una empresa se tratara, necesitamos, primero que nada, evaluarnos a nosotros mismos, nuestro desempeño en la vida, y especialmente en el año que está terminando. Si, porque es tiempo de evaluaciones, más que nada. Lo más sabio es comenzar por uno mismo y luego, seguir con lo demás.
Nos sentamos, lápiz y papel en mano y comenzamos a ver la “película” de nuestra vida, “nuestra” película, escena por escena y hacemos nuestro inventario:
1. ¿Qué tipo de persona fui este año? ¿Fui una buena persona? ¿Cómo podemos determinar esto? Acá es necesario hacer un recorrido minucioso y desglosar la pregunta:
a) Cómo anduvo mi honestidad, me apropié de algo que pertenece a otro y me lo adjudiqué a mí mismo, fui honesto en las finanzas, trabajé por las horas que había aceptado, di un trabajo de calidad, devolví lo que no me pertenecía, etc. b) Cómo reaccioné ante una injusticia, supuesta o real, ante un hecho desagradable, ante una situación inesperada. ¿ Reaccioné con ira, con rabia, ofendí a los demás, fui grosero en mis palabras? ¿O tuve la suficiente paciencia para esperar a que las aguas se calmaran y así conversar la situación? c) Cómo traté a las demás personas: Fui despectivo, arrogante, orgulloso, o por el contrario, fui humilde. Fui cortés y considerado o todo lo contrario. Fui amable, tolerante ante las debilidades ajenas, respetuoso, o la intolerancia fue superior.
Felicité a los demás por sus logros, o los ignoré con el falso concepto de que si los halago, eso me disminuye a mi mismo. Los miré con envidia o con admiración. Di un servicio desinteresado o todo lo hice esperando un pago por ello. Fui altruista o egoísta.
2. ¿Qué tipo de amigo fui este año? Fui honesto en mi trato con ellos. Fui agradecido por sus bondades y retribuí su cariño y preocupación. No hablé mal de ellos ni permití que nadie lo hiciera en mi presencia, ni menos, conmigo. Fui amigo en los tiempos buenos y también en los malos. Los alabé en público como en privado. Los traté con respeto estando con ellos, y lo mismo hice cuando no estuvieron presente. Estuve atento a sus necesidades. Los acepté como son, pero les hablé en privado de lo que no estaba bien y así ayudarlos a mejorar. Acepté sus sugerencias para mejorar en cualquier aspecto. Traté de elevarlos y levantarlos cuando los vi flaquear. Les di ánimo y valor para seguir adelante.
3. ¿Qué tipo de hijo he sido? Y si no tengo la bendición de tener a mis padres ¿Cómo trato a los ancianos de mi familia? (ver http://goo.gl/q09gV8)
4. Son muchas las cosas que podemos evaluar, cada uno sabe su vida. Mientras más preguntas nos hagamos, más nos daremos cuenta de aquello que necesitamos mejorar. En la medida en que utilicemos las interrogantes, más aprenderemos, en esta oportunidad, de nosotros mismos.
Y así, una evaluación honesta en lo que concierne a uno mismo como persona, en los aspectos más fundamentales de la personalidad, ya que con esta enfrentamos al mundo, es lo que nos brindará oportunidades de progreso. No podemos pensar en éxito al evaluar solamente nuestros logros académicos, laborales, profesionales y de otro tipo, sino que nuestra persona, nuestro yo, es lo que nos dará el impulso para todos los demás logros. No somos seres individuales, formamos parte de familias y comunidades y en la medida que nos esforcemos por ser una buena pieza en ellas, los resultados positivos comenzarán a llegar, porque todo es causa y efecto, porque lo que damos es lo que recibimos, más temprano que tarde, como una ley de la vida a la cual no podemos ignorar por lo muy evidente que se muestra a cada paso que damos.
Que nuestro aporte a la vida sea generoso, que cada persona que llegue a nosotros salga mejor de lo que era cuando llegó. Que aportemos alegría, confianza, que bendigamos las vidas de quienes estén cerca nuestro, que seamos un oasis en medio del camino desértico y del sol abrasador. Ese será nuestro verdadero logro y nuestro mayor éxito, imposible de comprar con dinero y de comparar con los bienes materiales.
El Calendario 2014 está vacío. La agenda del año está en blanco. Parecen esperar por nosotros, para que los vayamos llenando de actos positivos. Si así no ha sido en el pasado, no hay que angustiarse, borrón y cuenta nueva. "No puedes volver el reloj hacia atrás, pero si puedes darle cuerda otra vez." Bonnie Pruden
Un nuevo año a ha comenzado, y con el ha llegado una nueva vida, si así lo desea.
Comentarios (5)Trackbacks (0)

  1. Precioso Tía querida !!!!!!!
  2. Muy Bueno!!!! Invita a la reflexión.

    Gracias por publicarlo
  3. Hermosas reflexiones, y buenos consejos para imitar.
    Gracias!!
  4. Muchas gracias por hacerme reflexionar al respecto. Sabemos que tenemos un potencial divino, que podemos alcanzar. Este tipo de interrogantes nos ayuda a progresar como persona. Bienvenido 2014, que quedan muchas historias por escribir. Y gracias hna. Mercedes por su dedicación tanto en genealogía como en otras áreas. Feliz año para cada uno quienes lean este comentario (a los que no igual).
  5. Gracias por sus comentarios Jenny, Teolinda, Sara y Nataly. El escribirlo me ayuda a mi también, para recordarme que cada día debo mejorar, que debo hacer los esfuerzos necesarios por pulir lo que no está bien y seguir avanzando. ¡¡Y es perfecto hacerlo a comienzo de año!! Un cariñoso saludo para cada una...

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miércoles, 6 de noviembre de 2013

Visita a tus Padres: Post de invitado de My Heritage, escrito por una servidora...

/http://blog.myheritage.es/2013/11/post-de-invitado-visita-a-tus-padres-por-mercedes-olivares-de-ardiles/

6    Nov 20131 Comentario

Post de invitado: “Visita a tus Padres” por Mercedes Olivares de Ardiles

 No es un sermón el que voy a darte, ni una reprimenda. Es sólo que he estado pensando mucho en los padres ancianos que se quedan demasiado solos.
Un día tuvieron su casa llena de hijos, niños que corrían de aquí para allá, siempre necesitando algo de sus padres. El padre trabajando cada día, a veces en trabajos de su agrado y otras veces en algunos que mejor hubiera sido renunciar,  pero tenía que seguir adelante para suplir las necesidades siempre crecientes de su familia. La madre cuidando del hogar y de los hijos, haciendo todo a  mano, lavando a mano, haciendo pan, cocinando sin la ayuda de electrodomésticos, limpiando la casa de la misma forma, todo a pulso, lavando incluso los pañales de los bebés, ya que no existían los desechables…Un trabajo de nunca acabar  y sin la ayuda de las máquinas que ahora sacan de tanto apuro. Para los inviernos era doble trabajo. Prender fuego para secar la ropa…
Un día tú te fuiste de tu hogar para tener tu propia familia. Y se fueron yendo poco a poco cada uno de tus hermanos. Abandonaron el nido para formar uno nuevo. La mesa familiar se fue quedando vacía, silla por silla…Disminuía la familia, se reducía el trabajo,  pero también disminuían las fuerzas de tus padres. Los años pasaban y ellos ya no eran tan fuertes, ni tan capaces, ni les rendía tanto el tiempo. Sus movimientos se fueron volviendo lentos, sus manos se volvían un tanto torpes, sus reflejos ya no eran instantáneos. Se les cansó la vista poco a poco, comenzaron a dormitar en sus sillones, cosa que antes no hacían…Y los años seguían pasando..
Llegó el momento de la jubilación de tu padre, del retiro de su trabajo, ya no tenía la lucidez mental, ni la fuerza, ni la energía de sus años mozos…Y regresó al hogar a tiempo completo. Al tiempo que él regresaba se iban los últimos hijos…Quedaron solos, como cuando comenzaron, pero esta vez con una mochila cargada de recuerdos, quedaba la costumbre de poner más cubiertos a la mesa, más de los necesarios, comenzó a sobrar la comida preparada, hubo que empezar a cambiar a ollas más pequeñas, a cocinar menos cantidad… Poner el cerrojo a la puerta de calle ya que nadie más entraría por ella, nadie vendría del colegio, ni del trabajo, ni de donde los amigos, apagar las luces…
Y al otro día comenzar de nuevo… Ya no vienen por casa las amigas de las hijas que siempre estaban allí, ni los muchachos...Ya nadie instala lo necesario para ver una película junto a sus amigos, ya no se escuchan las carcajadas de siempre. Ya no suena el timbre a cada rato, ni el teléfono…
Y se van acabando las fuerzas y acumulando los años…
Esperar y esperar por una  carta que no llega, por un  llamada que no se hace, una visita que se anhela…
Tiempo de vacaciones, los niños salen de la escuela, termina el año escolar y es tiempo de ir donde los abuelos…Si, los abuelos, tus padres y los abuelos de tus hijos…
Todo listo, todo preparado y se inicia el viaje… ¡Tus padres no pueden más de alegría! Se preparan también, arreglan las piezas para dormir, sabanitas limpias, todo bien aseado, lo mejor que ellos pueden para que te sientas bienvenido, para atenderte. La comida que más te gustaba cuando estabas en casa, esa es la que prepararán,  tu padre va a hacer las compras, con una lista en la mano para que no se le olvide nada. Mientras, tu mamá arregla la casa, lava, limpia, ordena, ve los detalles… pero recuerda, ellos ya no son los mismo de antes, están mayores y se han vuelto lentos, a lo mejor no quedó todo tan limpio y reluciente como antes, pero ellos creen que está bien…
¡Y llega el gran día! Tu llegarás con tu familia a eso de mediodía, saliste temprano para aprovechar bien el día. Tus padres se levantan más temprano que nunca, para tener todo listo. Tus niños están ansiosos mientras viajan, tus padres están ansiosos mientras esperan. Cada ruido parece indicarles que han llegado, miran  por la ventana, no, no eras tú, fue un auto que paso de largo…
Ven que no falte nada ¿será hora de prender el fuego? Para tener un bracerito cuando llegues, a ti te gustaba sentarte al lado del brasero para comer una pailita de huevos… ¡que emoción!
¡Llegaron,  llegaron! Exclama tu padre que está atento a cada ruido y no se ha movido del lado de la ventana. Abrazos y besos abundan en la llegada… ¡tanto tiempo, hijo! ¡Qué lindos y grandes están los niños!
Después de los saludos y bajar las maletas y demases, pasas al comedor. Tu padre te ofrece asiento al lado del bracero, como te gustaba. Pero ya no te gusta, incluso le dices que no debía haber tenido fuego, que no es necesario. Te sientas lejos, en otro lugar. Tu padre saca el bracero al patio, ya no es necesario…Y va pasando el día…
En el patio tus hijos descubren un perrito pequeño, que tímidamente los mira…Se nota que es nuevo, jovencito. Los niños se entusiasman con él y quieren jugar… Se los impides, no te gustan los animales, menos lo perros, no quieres que tus hijos se ensucien con sus pelos. .. ¿De dónde sacaron ese perro? ¿Por qué ahora tienen un perro si nunca tuvieron uno? Que extraños que se están volviendo tus padres, es lo que piensas…Tratan de explicarte que se los regalaron, que es muy bueno y tranquilo y no le hace daño a nadie, que está limpio… De todas formas no lo quieres cerca de tus hijos, así que tus padres tienen que encerrarlo en el cuarto de guardar, y llevarle comidita y agua, por el tiempo que dure tu visita..
Encuentras que la casa es chica, que no hay comodidades, y necesitas Internet para tu celular, aquí no hay nada de nada, ni lavadora para que tu esposa lave la ropa, el televisor es de pantalla chica y no se ve bien, tampoco tienen cable, solo los canales locales y se ven borrosos para hacerlo peor…
Recorres la casa paterna ¿Cómo pude vivir aquí? Los cuartos son demasiado chicos, lo mismo el baño, el patio tiene olor a humedad y las plantas están tan altas que eso parece una selva… Los niños se aburren, porque no hay esto ni lo otro…
La “salvación” es salir, a recorrer la ciudad, a comer afuera, a visitar a los amigos…Eso estuvo mejor, ellos viven más como tu vives, los niños están entretenidos, que buena idea fue salir de casa de tus padres. Eso harán los días que faltan salir y llegar por la noche, a dormir solamente. Llegan las invitaciones de los amigos que viven en la misma ciudad, a almorzar, a cenar, a tomar onces, y te haces un plan para que te alcance el tiempo ¡salvaste tus vacaciones!
Llega el momento de partir, el tiempo se fue demasiado rápido, voló prácticamente…
De regreso te sientes tranquilo porque visitaste a tus padres, pero espera un momento ¿Visitaste a tus padres?  ¿Realmente visitaste a tus padres?  ¿Permitiste que disfrutaran a tus hijos, compartiste con ellos lo suficiente?
¿Y qué me dices del perrito que tenían? ¿No los hiciste sufrir teniendo que encerrarlo para que tú estuvieras conforme? Piensa un poco, antes no tenían un perrito y ahora sí tienen uno ¿Eso no te hace pensar en porque lo tendrán? A lo mejor sería interesante que supieras que la soledad en que están es tan grande que tienen  ese perrito quien les da la compañía y el amor que tanto necesitan.  Un animalito  llega a ser como de la familia. Ellos están solos y quién sabe si su perrito ayuda a llenar un poco el enorme vacío que quedó cuando los hijos se fueron. El se echará al lado de tus padres cuando ellos dormitan en sus sillones, saltará de alegría cuando han salido y regresan, acompañará al que quedó en casa cuando el otro ha salido, correrá al escuchar el timbre,  o simplemente los mirará con sus ojos hermosos…
Tienes razón en que la casa es chica y que no tiene comodidades, no las comodidades a las que tú te has acostumbrado; piensa que el trabajo que tenía tu padre era tan diferente al tuyo, que su sueldo era muy inferior y no le alcanzaba para más, pero que si le alcanzó para que tu estudiaras una profesión,  que te ha dado un buen sueldo y una casa con todas las comodidades que ellos nunca tuvieron y ya no tendrán. Piensa y recuerda que tu allí viviste y te criaste  y recibiste de ellos lo mejor que pudieron darte. Recuerda que te gustaba sentarte al lado del brasero para comer huevos fritos preparados en el por tu madre. ¿Por qué ahora no los aceptaste?
¿Qué está pasando contigo? ¿Por qué no les diste la alegría de aceptar lo que ellos tenían para ti? ¿Porqué no les dijiste que su perrito era hermoso y otras palabras dulces?
Visita a tus padres, si, visítalos en su ancianidad, ríe con ellos, recuerda con ellos, acéptales sus “regalos”, acepta su nueva forma de vida y a sus mascotas, diles lo feliz que te sientes de estar en el hogar nuevamente aunque sea por unos días. Déjalos que disfruten a sus nietos, que les cuenten sus historias. Visítalos,  pero que sean días bien vividos, bien disfrutados, sin  escapar de la pobreza en que viven, de la falta de comodidades, y de todo lo que es su vida ahora. Habrá tiempo después para visitar a tus amigos, cuando tus ancianos padres ya no vivan en la casita pequeña y hayan cambiado su domicilio a un lugar donde solo podrás llevarle flores…

viernes, 10 de mayo de 2013

Post de Invitado en MyHeritage: La Búsqueda del Tesoro


                                        
                         Fuente foto: Firstshowing.net               


Nuestra querida amiga Mercedes Olivares de Ardiles, otra vez nos deleita con sus post de invitados. Y no nos sorprende que lo haga nuevamente, sus ganas de ayudar y motivar a todos quienes se inician en la búsqueda de la historia familiar es simplemente algo que aflora en sus letras escritas.

"Cuando era pequeñita me gustaba mirar las cosas que mi abuelita guardaba en sus baúles, la ropa antigua, esos vestidos tan lindos, las carteras y bolsos de gamuza, sus espejos…Era una fascinación para mí cuando ella me invitaba a ver sus cosas…
Guardaba también una enorme cantidad de tarjetas, de cartas y fotografías… Disfrutaba abrir los sobres y tocar ese papelito tan fino y de colores con los cuales estaban forrados los sobres por dentro, algo que ya no está en uso hace muchos años….
Miraba también el aparador (mueble muy alto con diferentes compartimentos para guardar loza y cristalería) y admiraba los juegos de vasos con sus botellitas incluidas, todo  tan decorativo, y tan alto para poder alcanzarlos desde mi pequeña estatura. Me subía en un piso (banca, taburete) y desde allí podía ver mejor, sin embargo, todavía había mucho que quedaba fuera de mi alcance…
¡Cómo disfrutaba aquellos momentos junto a mi abuelita querida!
Todo con ese aroma tan particular que aún ahora me parece percibir… Un mueble con muchos  libros, las revistas de todo tipo, de moda, de cocina, de historietas, de dibujos para colorear… No había algo que me diera más felicidad que esos días en aquella vieja casona, en esos patios con olor a humedad, los caminitos bordeados por matas de arrayanes, los árboles con su generosa sombra, el viejo acacio donde nos sentábamos en un banco que había justo bajo el, y esos racimos enormes de flores blancas  que ella ponía en mis manos y que se desbordaban…
Había dos patios, el que estaba justo a la salida de la casa y otro trasero, en este era donde más jugábamos con mis hermanos, a las escondidas, a las aventuras…Era grande y adecuado para nuestros juegos infantiles…
¿Qué paso con nuestra infancia? ¿Dónde se fueron aquellos días de felicidad incomparable? ¿Qué pasó con la vieja casona llena de recuerdos tan queridos?
Hace algún tiempo visité la cuidad de mi infancia y dirigí mis pasos hasta aquel lugar, aún sabiendo que ya no quedaban vestigios de todo aquello…Miraba el entorno y hay varias cosas  que permanecen en su sitio. Pero justo en el lugar que estaba la casa de los abuelos se había construido  una ancha avenida, para dar paso al progreso…. Miré por un largo rato los automóviles que se desplazaban en ambos sentidos a lo largo de ella. Allí había un trozo de mi infancia, allí había miles de recuerdos de ese lejano tiempo, allí, bajo ese cemento estaba la base de lo que fue aquella casa llena de tesoros escondidos para mi imaginación infantil…
Un nudo apretaba mi garganta cuando volví sobre mis pasos y los ojos se me llenaron de lágrimas…
Llegué a mi hogar y busqué los pequeños tesoros que guardo de aquel lejano tiempo…La bella y delicada  teterita del té que un día mi abuelita puso  en mis infantiles manos…el joyero de fierro forjado, los lentes del abuelo, el collar de perlas, las tarjetas pintadas… Y más allá, las olletas de fierro, las teteronas (teteras grandes, tiestos) para el agua y la leche,  la grande y pesada piedra de moler granos.
Es como si ellos vivieran por medio de aquellas cosas que les pertenecieron, como si permaneciera con nosotros su amor y su influencia benéfica.
Invito a ustedes a rescatar los tesoros de sus antepasados, no tesoros en dinero o joyas, sino que verdaderos tesoros, artículos que ellos usaron y que a veces  permanecen arrumbados en un oscuro cuarto, en un sótano u otro lugar de la casa.
Si ustedes no los poseen, salir a La Búsqueda del Tesoro a las casas de los parientes, preguntarles si conservan algo que haya pertenecido a los abuelos, muchas veces les agradecerán por llevarse aquello que no hallaban donde poner  y les agradecerán que se los hayan pedido, porque no querían botarlo, pero les era difícil conservarlo.
Muchas de las cosas que conservo han sido regaladas por parientes y lo han hecho con mucho cariño. Les hablo por mi propia experiencia.
Una vez que tengan estos artículos, mostrarlos a sus hijos, sensibilizar sus corazones hacia sus antepasados por medio de las historias acerca de cómo se usaban estas cosas, lo sacrificado de sus vidas al no tener las comodidades que hoy disfrutamos y lo que ustedes recuerden de ellos.
Será una gran experiencia para las nuevas generaciones  y sentirán una unión con quienes les antecedieron.
Esta es otra forma de hacer Historia Familiar. Es un viaje al pasado."
Como siempre, muchas gracias Mercedes!


http://blog.myheritage.es/2013/05/post-de-invitados-la-busqueda-del-tesoro/

lunes, 6 de mayo de 2013

¿Qué son los Recuerdos? Post publicado en MyHeritage

Javier Eskenazi, Manager de MyHeritage para América Latina, me invitó a escribir un post para el blog en español. Éste fue publicado recientemente y lo comparto con mucho cariño, esperando pueda ayudar a alguien.

¿Qué son los Recuerdos?



Qué son los Recuerdos?

El blog de hoy fue escrito por una amiga de MyHeritage. Chilena, Genealogista y muy dedicada a su investigación familiar. Al ser consultada para escribir un post como invitada, Mercedes Olivares de Ardiles estuvo encantada de hacerlo, es por eso que queremos agradecer su buena voluntad para participar y motivar a otras personas a realizar sus investigaciones familiares.
"Hay  muchas maneras de contestar esta pregunta. Le hice esta pregunta  a mis hijos “son eventos de nuestra propia vida que uno puede evocar fácilmente en cualquier momento” (una de mis hijas) “un punto de partida a muchas posibilidades” según mi hijo, y “un regalo” de acuerdo a una  amiguita de 8 años (en Chile tenemos la costumbre de llamar “recuerditos” a los pequeños regalos). A lo mejor yo podría agregar:   La clave de la historia.
En el caso de quienes hacemos investigación genealógica, sabemos que  tenemos que recurrir a los recuerdos de nuestros familiares si queremos  saber hacia dónde encaminarnos e ir en la dirección correcta. Y de nuestros familiares más ancianos, porque son quienes más recuerdos tienen, generalmente. Ellos nos informarán acerca de los lugares en que ha vivido la familia, algo primordial en este caso, la cantidad de hermanos, de tíos, los nombres que recuerdan, los trabajos que desempeñaban, los estados civiles y tantas otras cosas que nos amplían el horizonte en nuestra investigación.
Pero los recuerdos de nuestros familiares de nada sirven si no tomamos minucioso apunte de ellos, si no anotamos los detalles. Aún el más pequeño detalle puede ser  “la clave” de lo que investigamos.
Como ejemplo, un día conversaba con un tío mayor y me comentaba acerca de sus propios tíos, los que él recordaba. De ellos no había vuelto a tener noticias "deben estar todos muertos ya" me comentó. Yo tenía información de varios de ellos, aunque incompleta.
Y como de pasada, como algo irrelevante,  me comenta que un tío llamado Gavino tenía intenciones de irse a vivir a Limache, una ciudad distante de la de su residencia unos cuantos kilómetros. Eso recordaba él, un hecho y una intención de ya más de 50 años...De este tío abuelo en particular, sólo tenía registrado su bautismo, nada más. Del resto del grupo familiar tenía más información ya que les había seguido la pista en esos lugares de su residencia.
Anoté el dato de la intención del tío abuelo Gavino. ¿Y qué piensan?  ¡Efectivamente! Concretó su intención y así pude comprobarlo más adelante. Si no hubiera sido por este recuerdo nunca hubiera buscado a familiares en ese lugar.
Una intención de  más de cincuenta años, sólo una intención como recordaba el tío, anciano ya, que me llevó a encontrar a este pariente y a su familia, algo que no hubiera sabido de otro modo.
Esos comentarios  “de pasada”, esos detalles que parecen carecer de importancia, esos pequeños datos pueden llegar a ser la clave para descubrir  nueva información.
He aprendido que no hay dato insignificante, que no hay historia que no merezca ser escuchada, que no hay detalle que no tenga valor.
Un buen investigador así lo sabe. Hay que anotar todo, y volver a escuchar la historia antes contada, a veces la historia viene con detalles adicionales que la vez anterior no fueron recordados. La memoria fluctúa, los ancianos a veces están muy lúcidos y otras veces no tanto, a veces están cansados.  Por tal razón, y además por un profundo respeto a ellos, volvamos a escuchar de sus recuerdos, no pensemos “pero si ya contó eso tantas veces” y menos, se lo digamos,  sino que dispongamos nuestra mente y nuestro corazón y escuchemos la historia verdaderamente. La historia tantas veces repetidas puede venir con más de una sorpresa. Y si así no es, no importa. Llegará el día en que ese anciano ya no estará con nosotros para relatarnos sus historias y hacernos partícipes de sus recuerdos."
Así como Mercedes, ustedes también pueden participar escribiendo en nuestro blog. Por favor escríbanos a stories@myheritage.com para confirmar su interés ;)