Hace unos años compartí este post con MyHeritage y hoy he vuelto a leerlo. He sentido la misma emoción que en aquel entonces y deseo guardarlo en este espacio.
No es un sermón el que voy a darte, ni una reprimenda. Es sólo que he estado pensando mucho en los padres ancianos que se quedan demasiado solos.

